martes, 14 de mayo de 2013

VIVA SAN ANTONIO. Porque la Fiesta de San Antonío hace milagros en la Villa.


La reparación provisional de parte del aparcamiento de tierra es un milagro. La desaparición de las dificultades para el tránsito peatonal en la calle Juan Morales, frente al SPAR, es otro milagro. Viva la fiesta de San Antonio, porque gracias a Él los ciudadanos de Santa Brígida y visitantes vamos a tener un pequeño aparcamiento más digno y decente y vamos a transitar por una de las calles principales sin los obstáculos de una obra interminable.

Desde hace casi 2 años vengo proponiendo al Gobierno Municipal que realice un acondicionamiento provisional del aparcamiento de tierra. La necesidad era imperiosa, dada la escasez de plazas para aparcar, reclamado por todos los empresarios del Centro Urbano. Aparcar en lo que fue el Estadio de Fútbol del Pueblo, dado el mal estado en que se encuentra, constituye un trato vejatorio a los usuarios que no tenemos más remedio que tragar. Este mal estado produce además una muy alta desorganización de los coches al aparcar; una reforma provisional permite que también se dibujen las plazas y se logre un 30% más. Al menos Gracias a la Fiesta de San Antonio, una vez terminadas las mismas, permitirá que en el trozo reparado para las fiestas, podamos aparcar más dignamente y con mejor ocupación del espacio.

Desde hace un poco menos de dos años, la última vez fue en el Pleno del mes de abril, he venido pidiendo al  Alcalde que sea valiente y no permita que la UTE Santa Brígida abuse de él y de todo el Pueblo, manteniendo durante más de 9 años ese cúmulo de dificultades de la Calle Juan Morales que parece una pista para carrera de obstáculos. Ciertamente mantener la calle como la constructora ha querido ha sido un trato contra el bienestar y la seguridad de la gente del Pueblo, inaceptable para cualquier persona sensata y consciente. El Grupo de Gobierno siempre ha sido insensible a esta realidad. A pesar de que insistentemente se lo he advertido, nada ha querido hacer para remover tales obstáculos. Han tenido que llegar las Fiestas de San Antonio para que la calle quede diáfana, por donde los vecinos podremos ahora transitar sin dificultades y contar con 6 aparcamientos más.


Todo esto suponiendo que, una vez terminadas las fiestas no venga sobre todo el Pueblo una prohibición arbitraria de no uso del aparcamiento reparado y de no tránsito por la calle liberada de obstáculos abusivos. Casi, casi, me atrevería a pedir a San Antonio otro milagro: luz para las calles del Palmeral, cuyos vecinos, esta noche, otra vez, han tenido que transitar a oscuras.  También intentamos otro milagro: que ya que se acordó disminuir a la mitad el precio del tributo que tenían que pagar los feriantes, casi todos venidos de afuera, se aprobara también una reducción a la mitad el tributo a pagar por los empresarios por las terrazas. Pero aquí San Antonio no hizo el milagro, a pesar de que los empresarios eran todos del Pueblo y pagan una tasa más elevada que la que se pueda pagar en cualquier otro municipio del Archipiélago Canario.

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