lunes, 29 de octubre de 2012

EL TURISMO EN TASAUTE Y SUS CONDICIONANTES.


Mi preocupación por la parálisis  económica-entre otros- en la que se encuentra nuestra Villa de Santa Brígida, me ha llevado a plantear en el Ayuntamiento algunas iniciativas que hasta ahora no han sido tenidas en cuenta por el Alcalde y su equipo de gobierno.El pasado 20 de Octubre le dirigí este escrito al Alcalde a ver si tenia en cuenta algunas de mis opiniones y propuestas: 
Santa Brígida es cuna del Turismo en Gran Canaria. Nuestra riqueza paisajista, vitivinícola, etnográfica e histórico – cultural la tenemos como un tesoro lleno de polvo, cuando tendríamos que tenerla resplandeciente para venderla a propios y extraños.
Nos preguntamos ¿cómo, ante tanta riqueza que podemos ofrecer, muchas de ellas descubiertas y visitadas desde hace más de 200 años, no contamos con visitas guiadas permanentes que hagan estos diversos recorridos y terminen en el Pueblo, o en el Monte o en la Atalaya, haciendo gasto en los restaurantes y comercios?. No es complicado promoverlas y bien valdría parte del sueldo de la Concejala si estuviera empeñada en todo ello.

Entrando ya en el tema, en días pasados me alegré de ver a la Concejala de Turismo y al Presidente y al Empleado de la Asociación de Empresarios en la Calle Real. Supuse que gestionaban asuntos relacionados con la dinamización de la zona a través de las visitas turísticas. La alegría es mínima en comparación con la tristeza que produce la inmensa inactividad en turismo y dinamización empresarial que, en lo que llevamos de mandato, ha habido por la desesperante pasividad del Grupo de Gobierno.

Santa Brígida es cuna del Turismo en Gran Canaria. Nuestra riqueza paisajista, vitivinícola, etnográfica e histórico – cultural la tenemos como un tesoro lleno de polvo, cuando tendríamos que tenerla resplandeciente para venderla a propios y extraños. Para ello, no sólo es necesario crear una animación en torno a ella sino que es también necesario un ambiente propicio para esta animación. Que empieza necesariamente por eliminar los condicionantes y dificultades entorpecedoras.


Sin duda alguna, hay importantes valores histórico – culturales en la Calle Real, principalmente, y en todo el Casco Antiguo, como para que nos empeñemos en atraer a estos rincones a visitantes del interior y del exterior de nuestra Villa y de fuera del Archipiélago. Tenemos estos valores y nos interesa difundirlos para expansión de nuestros signos de identidad y para el progreso en la actividad gastronómica y comercial. Sin embargo, estos elementos de nuestra oferta están enormemente empobrecidos por la nula dinamización al respecto: carencia de información, de señales orientadoras, de leyendas oportunas en algunos edificios significativos y de animadores a través de algún mecanismo de voluntariado. Pero todo esto tendría grandes condicionantes si, como es el caso de la Calle Real, la limpieza de los viales y el mantenimiento de los edificios no es completa y permanente: la esquina del techo de la casa de la Calle Enmedio o el abandono de la casa  que hay a mitad de la Calle Real. Los ratones (urbanos) pululan por esta Calle Real y se meten en los establecimientos comerciales. La iluminación es tan penumbrosa que desde la Alcantarilla hasta el lateral oeste de la Iglesia hay menos farolas que en la pequeña Calle Tenderete. La carencia de un aparcamiento cercano para las Guaguas. Delante del Cine Viejo, por ejemplo, debiera haber dos aparcamientos para las guaguas de turismo, con señales horarias de uso.

Estos epígrafes de Valores, Animación y Condicionantes los debemos tener en cuenta también en todos los focos de atracción turística de nuestro Municipio. Aunque el Pico de Bandama no sea nuestro, tenemos que reivindicar su oferta por lo que supone como panorámica general, sin duda la mejor de toda la Isla, y por los monumentos que despliega a sus pies, muchos de ellos del término Municipal: el Monumento Natural de la Caldera que encierra ciencia vulcanológica, arqueológica y  etnográfica. Lo mismo podríamos decir del Campo de Golf, de los Viñedos y Bodegas, de la Historia del Turismo en el Monte, del Pueblo de la Atalaya y del espectáculo del Paisaje en el Palmeral, en Hoya Chiquita, en Barranco Alonso, con su Drago Centenario, y el Parque del Galeón, también, probablemente, único en la Isla y, sin embargo tan nulamente usado por propios y un poquitín por extraños




Nos preguntamos ¿cómo, ante tanta riqueza que podemos ofrecer, muchas de ellas descubiertas y visitadas desde hace más de 200 años, no contamos con visitas guiadas permanentes que hagan estos diversos recorridos y terminen en el Pueblo, o en el Monte o en la Atalaya, haciendo gasto en los restaurantes y comercios?. No es complicado promoverlas y bien valdría parte del sueldo de la Concejala si estuviera empeñada en todo ello. La animación turística puede tener en el día de hoy tres focos esperanzadores. Uno, el aporte de Morales Padrón, Alex Hansen, Pedro Socorro y Mari Pino Rodríguez, entre otros, a la recopilación de los materiales que conforman nuestros signos de Identidad Satauteña. El segundo, el comienzo de unas visitas turísticas que, al parecer, motu propio, están empezando a recorrer nuestro Casco Antiguo y no sé si también los otros focos atractivos. El tercero, la animación que se empieza a producir  en torno a la Casa del Vino con su restaurante recién abierto y con la oportunidad de desplegar mucho más sus posibilidades. Hay otro que no ha empezado, pero que debiera ejecutarse con urgencia: hacer PUBLICIDAD de nuestros valores para atraer a la gente. Desde las arcas públicas se ha hecho mucha publicidad, pero del Alcalde y no del Pueblo. Aquí decimos: el Alcalde inauguró un parque infantil. En Tejeda dicen: grancanarios, vengan el sábado que hay sancocho. Esto último es rentable para el pueblo; lo primero es sólo para el Alcalde.

El primer condicionante es el Mamotreto o la Mole: es una especie de mancha de fealdad que produce repelencia en todo ser viviente que no se haya acostumbrado a vivir entre lo monstruoso. Otro condicionante es la falta de limpieza. Recordemos los rasgos descritos sobre la Calle Real en un párrafo anterior. La Atalaya tiene un proyecto o programa de embellecimiento que no se ve por ninguna parte. El Sr. Alcalde podría darse un paseo por Pino Santo y podría contemplar, para su vergüenza, puntos de contenedores con, al menos, medio centenar de sacos de escombros, resultado de obras domésticas, en dos puntos, cerca de los contenedores de basura. También podría caminar por los diferentes accesos al Centro Urbano para recrearse  (permítaseme la ironía) en la basura, plásticos, papeles, cartones y cristales en las orillas de cada una de las carreteras, en contradicción con nuestra naturaleza. El otro gravísimo condicionante es el de la desinformación: En la Plaza de Moya hay una bonita casa de dos plantas; en lugar bien visible de su frontis tienes que leer sin remedio: OFICINA DE TURISMO. No necesita comentario.

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